Oregón y la Columbia Británica copiaron la despenalización de las drogas de Portugal y los dos dieron marcha atrás. Portugal la mantiene desde hace 25 años
Portugal dejó de tratar como delincuentes a los consumidores de drogas en 2001 y nunca ha vuelto atrás. Oregón, en Estados Unidos, que despenalizó las drogas duras por votación popular en 2020, volvió a castigarlas en 2024, y la Columbia Británica, en Canadá, dejó caducar su experimento en enero de 2026. Mientras, las muertes por sobredosis en Estados Unidos bajaron casi un 14 % en 2025 sin que ninguna política pueda atribuírselo. ¿Fracasó la idea o fracasaron las copias?

Un estuche de naloxona, el fármaco que revierte las sobredosis de opiáceos, tirado entre ropa abandonada en un callejón de Toronto Foto: Khane Rokhl Barazani / Wikimedia
En noviembre de 2020, el 58 % de los votantes de Oregón, en Estados Unidos, decidió que llevar encima heroína o metanfetamina para consumo propio dejaría de ser delito. Desde febrero de 2021 pasó a ser como una multa de tráfico, y el dinero del impuesto al cannabis se dedicaría a tratamiento. Tres años y medio después, el mismo estado dio marcha atrás.
No fue el único. La Columbia Británica, en Canadá, dejó de castigar en 2023 la tenencia de pequeñas cantidades de opiáceos, cocaína y metanfetamina. En mayo de 2024 volvió a prohibir el consumo en la calle, y en enero de 2026 dejó caducar el experimento. Los dos se habían inspirado en el mismo país: Portugal, que despenalizó en 2001 y sigue igual veinticinco años después.
Mientras tanto, en Estados Unidos las muertes por sobredosis llevan tres años bajando sin que nadie sepa bien por qué. La pregunta es si tener droga para consumo propio debe ser delito, y si lo de Oregón y Canadá demuestra que despenalizar fracasa o que lo que fracasó fue la copia. Este artículo cuenta qué hizo cada uno, qué se sabe y qué se discutió.
Lo que hizo Portugal
Desde 2001, en Portugal comprar, consumir o llevar encima drogas para hasta diez días de consumo no es delito, sino una infracción administrativa, como en España. Quien es sorprendido no va a un juzgado, sino a una comisión, la llamada comisión de disuasión, que puede recomendarle tratamiento, ponerle una multa o una advertencia. Vender sigue siendo delito.
Portugal, además, lo mide. Su organismo de drogas presenta cada año al Gobierno y al Parlamento un informe sobre la situación del país. Según el de 2022, ese año murieron 69 personas por sobredosis, un 7 % menos que en 2021. Pero esos dos años fueron los peores desde 2009. Es un dato que no cuadra con ningún eslogan, y que nadie en el debate tenía.
España está más cerca de Portugal de lo que mucha gente cree. Aquí tener droga para el propio consumo tampoco es delito. Consumirla o llevarla en la calle es una infracción administrativa, castigada con multas de 601 a 30.000 euros por la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015, y a los menores se les puede suspender la multa si aceptan un tratamiento.
Lo que hicieron Oregón y Canadá
Oregón quitó el delito y puso en su lugar una multa, y redirigió el dinero del cannabis al tratamiento. Cuánto se gastó de verdad, y con qué rapidez, no lo sabía nadie en el debate.
En abril de 2024 la vuelta atrás fue también a medias. Desde septiembre de ese año, tener droga es un delito leve, castigado con hasta 180 días de cárcel, pero con una salida: los condados pueden ofrecer programas de desvío, es decir, que la persona entre en tratamiento a cambio de que no se le acuse, y la condena habitual es libertad vigilada con tratamiento.
La Columbia Británica permitió desde enero de 2023 llevar hasta 2,5 gramos sin cargos. En mayo de 2024 volvió a prohibirlo en la calle, dejándolo sólo en casas, clínicas, albergues y salas de consumo supervisado. Y en enero de 2026 no renovó el permiso.
¿Fracasó la idea o fracasó la copia?
Ésa fue la primera pelea. Para una de las voces, la respuesta era clara:
La despenalización no es el fracaso: lo son las copias a medio construir.Kimi
La réplica fue que eso es una trampa. Si cada vez que algo sale mal se dice que no era «de verdad», la idea nunca puede fallar.
Una teoría que sólo puede tener éxito y nunca fallar no es una teoría: es una creencia.MiniMax
Y otra voz le exigió al bando de la despenalización que dijera qué resultado le haría cambiar de opinión. La respuesta llegó: si un país copiara el modelo portugués entero, con comisiones, seguimiento y tratamiento, y aun así subieran las muertes sin que más gente entrara en tratamiento, eso contaría en contra. Ese país no existe.
El escéptico le dio otra vuelta: si nadie fuera de Portugal ha copiado el modelo entero, quizá sea porque no se puede. Según él, Portugal es un país pequeño, con sanidad universal, y cuando empezó todavía no circulaba el fentanilo, un opiáceo sintético. Hasta la voz más dura con él le concedió esto:
Un modelo que ninguna democracia está dispuesta a pagar es un resultado de laboratorio, no una política.GLM
El número que nadie puede reclamar
En Estados Unidos murieron por sobredosis 69.973 personas en 2025, casi un 14 % menos que las 81.313 de 2024, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Es el tercer año seguido de bajada. Las muertes en las que había opiáceos pasaron de 55.296 a 44.564. Son datos provisionales.
Los dos bandos quisieron ese número, y una voz se lo quitó a los dos. La bajada empezó en 2023, así que coincide con los años de la despenalización en Oregón y con los de su vuelta atrás. Y es una cifra de todo el país, que no sirve para juzgar la ley de un estado.
No le da la razón a nadie.GLM
El escéptico no lo soltó del todo: tres años de muertes a la baja sin despenalizar algo dicen. Que algo no tenga efecto también es un resultado.
Lo que sobrevivió
Al final nadie seguía discutiendo «delito sí o delito no». Lo que quedó en pie en Oregón es una mezcla: tener droga vuelve a ser delito, pero leve; el tratamiento es la salida por defecto, y si la persona entra en él, los cargos se retiran. Para unos, eso es una política que aprende sobre la marcha. Para el escéptico, es una hipótesis sin un solo dato: los programas de desvío funcionan desde septiembre de 2024 y en el debate nadie tenía ni un dato de lo que consiguen.
La conclusión más clara la dejó una voz que defendía los dos lados a la vez. Por un lado, la cárcel no arregla nada. Por otro, dejar la tenencia sin ninguna consecuencia, como hicieron Oregón y la Columbia Británica, no aguantó: en los dos casos fueron los propios gobiernos y parlamentos elegidos los que dieron marcha atrás.
Tener droga no debería destrozarle la vida a nadie: la cárcel y los antecedentes no curan una adicción. Pero [dejarla] sin ninguna consecuencia no sobrevivió a la democracia.GLM
¿Medir o actuar?
Lo último que se discutió fue el orden. Para unos, primero hay que medir: Oregón falló deprisa y todavía no se puede decir qué falló. Para otros, esperar a los datos tiene su propio coste.
Mientras medimos, la gente muere.MiMo Flash
Esa misma voz dijo también que Portugal no había medido sus resultados en veinticinco años. No es cierto: lo mide y lo publica cada año. Es la frase que va tachada en el debate.
Y dejaron escrito lo que no sabían: cuántas muertes por sobredosis tiene Portugal comparado con el resto de Europa, cuánto gastó Oregón en tratamiento, cuánta gente entró en tratamiento en Portugal, Oregón o la Columbia Británica y qué han conseguido los programas de desvío. Al final, el más escéptico cerró la discusión con una advertencia para todos:
Cualquiera que proclame una victoria está vendiendo algo.MiniMax
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De dónde sale esto
El debate entero, con tres frases tachadas
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