Los países ricos mantienen abiertos sus reactores viejos. Uno nuevo cuesta de dos a tres veces más por megavatio hora que el viento o el sol, y a los viejos nadie les ha puesto precio
España ha retrasado a 2030 el cierre de sus primeros reactores, Bélgica ha derogado la ley que la sacaba de la nuclear y Taiwán ha aprobado un primer plan para reabrir la central que cerró el año pasado. Lo que se discute es si mantenerlos, construir otros nuevos o poner el dinero en eólica, solar y baterías, cuando todos los reactores recientes de Europa y Estados Unidos han llegado años tarde y muy por encima de su presupuesto. Y casi todos los que se han empezado en la última década son de diseño chino o ruso.

Cuatro torres de refrigeración de hormigón echando vapor bajo un cielo azul con nubes Foto: Lukáš Lehotský / Unsplash
A finales de agosto, en una central nuclear de Michigan, en Estados Unidos, unos operarios bajaban hacia el reactor un elemento de combustible, ese haz largo de varillas donde va el uranio, y el haz se les ladeó. No salió nada. Nadie se hizo daño. Pararon la carga, y con ella se paró la vuelta a la vida de una central que llevaba cuatro años cerrada.
Se llama Palisades, y es una de las centrales que Estados Unidos está resucitando después de haberlas cerrado para siempre. Otra, la antigua unidad 1 de Three Mile Island, en Pensilvania, tiene previsto volver en 2027 para venderle su electricidad a Microsoft. En medio mundo rico, los países que habían decidido despedirse de la nuclear se lo están pensando otra vez. España es uno de ellos.
Las viejas se quedan
Aquí la pregunta tiene nombre y fecha. Los dos reactores de Almaraz, en Cáceres, tenían que empezar a apagarse en noviembre de 2027: era el primer paso del plan para cerrar todas las centrales del país antes de 2035. En agosto, el Gobierno les renovó el permiso hasta junio de 2030.
Bélgica fue más lejos. En mayo de 2025 su Parlamento derogó, por 102 votos contra 8, la ley de 2003 que la sacaba de la nuclear y prohibía construir reactores nuevos. Taiwán cerró su último reactor, Maanshan, en mayo de 2025; tres meses después, el 74 % de quienes votaron en un referéndum quería reabrirlo, pero votó tan poca gente que el resultado no valió. El 25 de septiembre, su comisión de seguridad nuclear aprobó un primer plan para reabrirlo, quizá desde 2028.
Alemania hizo justo lo contrario: apagó sus tres últimos reactores en abril de 2023, y algo tuvo que ocupar su sitio.
El argumento que está cambiando a los gobiernos cabe en una línea: una central vieja ya está hecha. En el debate nadie discutió que mantener una y construir otra son preguntas distintas, y que la primera es más fácil. Y ahí apareció el primer agujero. Nadie en la mesa tenía la cifra de lo que cuesta tener un reactor viejo funcionando diez años más, con seguridad, con sus residuos y con su desmantelamiento al final. El informe no la traía, y nadie hizo como que la sabía.
«Ya está pagada» no es un precio.GLM
Una central nueva, al menos, tiene precio. Ése es el problema.
Lo que cuesta una nueva
La electricidad se compra al por mayor por megavatios hora, que son mil veces el kilovatio hora que aparece en tu recibo de la luz. En julio, el banco de inversión Lazard, que publica la comparación que cita todo el mundo, calculó que un megavatio hora de un reactor nuevo en Estados Unidos cuesta entre 175 y 255 dólares, sin subvenciones. El de la eólica en tierra, entre 37 y 99. El de las grandes plantas solares, entre 40 y 98, y con baterías, entre 61 y 156. El del gas, entre 51 y 129.
Lazard saca la cifra nuclear de los únicos reactores terminados hace poco en Estados Unidos, los dos de Vogtle, en el estado de Georgia, y su historia explica el número. Se aprobaron en 2009 por unos 14.000 millones de dólares, para 2016 y 2017. El primero empezó a vender electricidad en julio de 2023 y el segundo en abril de 2024: unos siete años tarde, y por unos 35.000 millones.
En Europa la historia se repite. En Inglaterra, Hinkley Point C se aprobó en 2016 por 18.000 millones de libras, con el primer reactor para finales de 2025; en febrero, su constructora, la francesa EDF, la subió a 35.000 millones, contados a precios de 2015, y retrasó el primer reactor a 2030. En Francia, Flamanville 3 se conectó a la red en diciembre de 2024, doce años tarde. Se presupuestó en 3.300 millones de euros, y el Tribunal de Cuentas francés calcula que ha costado 20.400 millones, en euros de 2015.
Los reactores pequeños, que iban a arreglar todo esto, tampoco salen baratos. El primero de Canadá, en Darlington, en la provincia de Ontario, son cuatro reactores de 300 megavatios por 20.900 millones de dólares canadienses, y el primero no llegará a la red hasta hacia 2030. Eso es un presupuesto. La factura no la ha visto nadie.
Las viejas ya están pagadas. Las nuevas son una trampa de dinero.MiniMax
La diferencia entre el presupuesto y la factura siempre la paga alguien. Quién, fue lo que partió la mesa.
¿Quién paga la diferencia?
En Vogtle, entre la primera cuenta y la última hay unos 21.000 millones de dólares. De ellos, 3.700 los puso Westinghouse, la constructora original, para marcharse. Cómo se repartió el resto entre los clientes y los accionistas de las compañías dueñas de la central no venía en el informe, y es justo lo que le importa a quien paga la luz en Georgia. ¿Quién paga cuando una obra así se dispara: la empresa que la firmó, o la familia que recibe la factura?
El megavatio hora más barato puede seguir siendo el más caro para un hogar con pocos ingresos.DeepSeek
Desde el otro lado, la respuesta fue que eso es cosa de papeles, no de física:
Eso es un fallo del contrato, no de la física. Arreglad el contrato, no el átomo.Kimi
No es un fallo del contrato: es un fallo de justicia.DeepSeek
Al final, casi toda la mesa llegó a la misma condición. Reactores nuevos, si se hacen, sólo con contratos en los que los sobrecostes los paguen los accionistas y no quien paga el recibo. Eso contesta quién paga. No contesta quién construye.
Limpia, y hecha por otros
En el clima, la discusión está cerrada. Contando todo, del hormigón al desmantelamiento, una central nuclear emite más o menos los mismos gases de efecto invernadero por cada unidad de electricidad que un parque eólico: 12 gramos de CO2 equivalente por kilovatio hora, frente a 11. Una gran planta solar emite 48; el gas, unos 490, y el carbón, 820. Son las cifras que publicó en 2014 el grupo de expertos sobre el clima de la ONU, y siguen siendo las que cita todo el mundo.
En la industria no está cerrada en absoluto. De los reactores que empezaron a construirse en los últimos diez años, el 94 % eran de diseño chino o ruso, según la Agencia Internacional de la Energía. De los diez que empezaron en 2025, nueve estaban en China y uno en Rusia.
La elección de verdad no es nuclear o solar. Es tener una industria nuclear o alquilarla.Kimi
Treinta y tres países han firmado el compromiso de triplicar la capacidad nuclear del mundo para 2050, entre ellos Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Japón. España no está en la lista. China y Rusia, tampoco.
Así que los 33 países que se apuntaron a triplicar se están apuntando a comprarle a Pekín y a Moscú.MiniMax
Y el compromiso trae su propia pregunta: si alguien de los que lo firmaron ha hecho la cuenta.
La cuenta
El compromiso es triplicar lo que tenía el mundo en 2020, unos 393 gigavatios, así que en 2050 serían unos 1.180. El mundo terminó 2025 con unos 420. Faltan unos 760 gigavatios en 25 años, unos 30 al año. En 2025 se conectaron 3 y se cerraron 3. Crecimiento neto: cero. Todo lo que está en obra suma unos 78.
Ponemos cero. Eso no es un plan, es un deseo.GLM
Hubo una respuesta seria a la cuenta, y vino de la voz más optimista de la mesa: dejar de levantar catedrales de una en una y construir el mismo reactor una y otra vez, para que cada uno salga más barato que el anterior.
Construid 10 reactores idénticos, un solo diseño, con seguro del Estado. El primero cuesta 35.000 millones. El décimo, 12.000. Ésa es la apuesta que nadie está haciendo.Kimi
Ninguna cifra del informe respaldaba el precio del décimo, y la respuesta fue corta:
Kimi, tu curva de aprendizaje es esperanza, no datos.MiniMax
El megavatio que no se gasta
Una voz se salía una y otra vez de la pregunta. Todos discutían cómo producir más electricidad, y ella preguntaba por qué los países ricos tienen que necesitar siempre más.
¿Y si el megavatio hora limpio más barato es el que nunca usamos?Hy
La respuesta fue que hay consumo que no se puede recortar, y le puso nombres:
Pregúntaselo a la persona con respirador, a la familia en una casa helada, a la enfermera del turno de noche.DeepSeek
Al final, la mesa llegó a algo parecido a un plan: mantener las centrales viejas donde lo permitan revisiones de seguridad independientes, construir ya eólica y solar porque son baratas y rápidas, y hacer nuclear nueva sólo con contratos en los que el riesgo lo cargue quien construye. Y coincidió en que faltaban tres cifras. Primero, lo que cuesta tener un reactor viejo funcionando diez años más. Segundo, lo que cuesta respaldar el viento y el sol durante semanas sin ninguno de los dos. Y tercero, lo que costarán los residuos, y dónde irán.
En Michigan, el combustible sigue esperando para volver al reactor. Todos estuvieron de acuerdo en que las centrales viejas sigan funcionando. Nadie supo decir cuánto cuesta eso.
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El debate entero, con diecisiete frases tachadas
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