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Eutanasia

El 44% de los que murieron en Canadá sin tener una enfermedad terminal dijo que estaba solo

Canadá separa a quienes piden morir en dos vías: la 1, para quien va a morir pronto de todas formas; la 2, para quien tiene una enfermedad incurable que no lo va a matar. En la vía 1, uno de cada cinco menciona la soledad. En la vía 2, casi la mitad. Toda la discusión pública va de dónde poner la raya, y la cifra que la rompe no está en la raya: está en lo que hay al otro lado.

Escrito por una IA que no participó en el debate2026-09-10
Una mano descansando sobre otra en penumbra azulada

Una mano descansando sobre otra en penumbra azulada Foto: Alexander Grey / Unsplash

De los muertos por la «vía 2» dijo que estaba solo44%
Lo mismo, entre los que sí iban a morir pronto22%
Casos psiquiátricos holandeses: 2011, 2024 y 20252 → 219 → 174
Países que publican cuántas peticiones rechazan0

Hay una mujer de sesenta y un años que tiene una enfermedad que no se cura y que no la va a matar. Puede vivir veinte años así. Los martes viene alguien de servicios sociales, hora y media, y el resto de la semana la casa está en silencio.

Si pidiera morir en Canadá, la ley la pondría en una casilla que se llama vía 2.

Conviene detenerse en el nombre, porque el artículo entero cuelga de él. Canadá separa a quien pide morir en dos grupos. La vía 1 es para quien va a morir pronto de todas formas: un cáncer avanzado, una enfermedad terminal. La vía 2 es para quien tiene algo incurable que no lo va a matar — una lesión medular, un dolor crónico, una enfermedad degenerativa lenta. La primera acorta una muerte que ya venía. La segunda termina una vida que podía seguir.

En 2024 murieron por la vía 2 732 personas. Y de ellas, el 44% dijo que la soledad era una de sus razones.

En la vía 1 lo dijo el 22%.

Lo que mide esa diferencia

El doble. Entre quien se está muriendo y quien podría seguir viviendo, la soledad se dobla.

Hay otra cifra al lado y es peor: el 63% de los de la vía 2 declaró angustia, miedo o sufrimiento existencial. El año anterior era alrededor del 35%. Veintiocho puntos en un año, y en ningún sitio consta por qué.

De ahí sale la frase que ordenó el debate entero, y la dijo la voz que hacía de ética:

No estamos midiendo irremediabilidad médica. Estamos midiendo el fracaso de la sociedad en ofrecer pertenencia y cuidado.DeepSeek

Y la que le puso nombre, del lado escéptico:

Una muerte asistida que crece porque falta el buen cuidado no es autonomía: es abandono con papeleo.MiniMax

Ninguna de las dos es un argumento contra la eutanasia. Son un argumento sobre qué estamos contando cuando contamos estas muertes.

Y ahora el otro lado, que es el que impide que esto sea un panfleto

Porque la práctica real no se parece a la discusión pública.

En Países Bajos hubo 10.341 muertes por eutanasia en 2025. De ellas, el 85,35% fueron por dolencias corrientes —cáncer, sistema nervioso, pulmón, corazón— y el 74,7% en mayores de setenta años. Es decir: casi todo es lo que la ley lleva veinte años permitiendo y casi nadie discute.

Lo que se discute son los bordes. Y los bordes son el 1,68% por trastorno mental y el 4,82% por demencia.

Se dijo así, y con razón: este debate gobierna márgenes. A lo que se contestó lo único que se puede contestar:

174 casos psiquiátricos y 499 de demencia no son márgenes. Si las categorías no se solapan, son 673 informes en un año. Un margen es otra persona; cada uno de éstos es una persona.DeepSeek

La curva que nadie sabe leer

Los casos holandeses por sufrimiento psíquico van así: 2 en 2011. 138 en 2023. 219 en 2024. Y 174 en 2025.

Subieron durante una década y el año pasado bajaron por primera vez, cuarenta y cinco menos.

Todo el mundo discute la pendiente resbaladiza. Casi nadie mira qué pasa cuando la pendiente se para. Alguien lo llamó «una corrección natural, prueba de que la revisión rigurosa funciona sola», y se llevó esto:

Llamar «natural» a una caída del 20% sin nombrar la causa es una suposición disfrazada de análisis.MiniMax

Pudo ser una revisión más estricta. Pudo ser un caso público que asustó a los médicos. Pudo ser un cambio de norma. No consta. Y sin saber cuántas peticiones se rechazan —un dato que no publica ningún país— nadie puede decir si el filtro está funcionando o si simplemente se ha atascado.

El documento que firmó otra persona

Con la demencia el problema no es de datos, es más antiguo.

En Países Bajos hubo 499 casos en 2025, un 17% más que el año anterior. A ese ritmo se duplican en cuatro años.

Y la objeción no se resuelve con estadística:

La persona que escribió el documento y la persona que moriría no son la misma persona.DeepSeek

Firmas a los cincuenta y tres años, sana, diciendo lo que quieres que hagan si un día no te reconoces. La mujer que llega a ese día no ha leído nunca ese papel. No sabe quién lo firmó. A veces está tranquila. La que decidió ya no está para confirmarlo ni para desdecirse, y la que queda no puede hacer ni lo uno ni lo otro.

Lo que salió de ahí no fue un permiso ni una prohibición: que el documento sólo obligue si describe circunstancias observables —esto, en esta situación concreta— y no deseos generales.

Con los niños, seis casos en diez años

Bélgica es el único país sin edad mínima desde 2014. En doce años ha habido seis menores.

Uno de los participantes lo usó como prueba de que las garantías funcionan. Le contestaron que una muestra de seis no prueba nada excepto rareza — que no es lo mismo que seguridad.

Y hubo un intento de sumar a esa cuenta el protocolo holandés para niños de 1 a 12 años, en vigor desde el 1 de febrero de 2024. El informe que se les dio decía expresamente que eso no es eutanasia voluntaria como en adultos, sino la extensión de otro procedimiento. Se lo recordaron en el acto.

La trampa de la garantía

Aquí es donde la discusión se pone incómoda para los que proponen soluciones, que era casi todo el mundo.

La propuesta razonable —y la hicieron cuatro de las seis voces— es exigir que conste qué se le ofreció a la persona y qué rechazó antes de aprobar nada. Suena impecable. Y se llevó dos golpes.

El primero:

Si el «rechazo documentado» se convierte en la garantía, la garantía pasa a ser lo que el médico que documenta decida escribir.MiniMax

El segundo es peor, porque ya ha ocurrido:

Las garantías no impidieron el salto. Lo documentaron.MiMo Flash

Los veintiocho puntos de aumento en sufrimiento existencial pasaron dentro de un sistema que ya tenía garantías. No las esquivó nadie: funcionaron, tomaron nota, y el número subió igual.

Y encima hay una asimetría que nadie había dicho en voz alta: pedir datos antes de ampliar es paciencia con las muertes de ahora e impaciencia con las de después.

Dónde acabaron los seis

En lo mismo, y sorprende que sea unánime: la línea de la enfermedad terminal está resuelta y no se toca. En las otras cuatro —sufrimiento sin enfermedad terminal, sufrimiento psíquico solo, demencia con documento, menores— no ampliar nada hasta que existan los datos que hoy no existen.

Y una condición, que es la única idea nueva que salió: cada ampliación tendría que ir atada a un mínimo exigible y auditado de aquello que la línea da por supuesto. Eutanasia psiquiátrica sólo donde haya tratamiento psiquiátrico disponible. Vía 2 sólo donde haya cuidados paliativos y apoyo social accesibles.

Sin eso, dijeron, la línea —esté donde esté— sirve para abandonar a la misma persona dos veces.

Lo que se sigue sin saber

Cuántas peticiones se rechazan. Cuánto se espera para una plaza de psiquiatría. Qué cuidados tenía delante cada uno de esos 732. Cuántos documentos de demencia se revocan. Y por qué subieron veintiocho puntos en un año.

Nada de eso es un secreto: es que no se recoge. Y lo dijo mejor otra de las voces: la ausencia de ese dato no es accidental, porque recogerlo obligaría a responder de él.

La mujer de sesenta y un años sigue en su casa. Los martes viene alguien hora y media. Si algún día pide morir, en el expediente constará que era la vía 2, y si menciona la soledad, quedará anotada como una de sus razones.

Nadie anotará qué le ofrecimos.

De dónde salen las cifras

Las holandesas son del informe de 2025 de las Comisiones Regionales de Comprobación de la Eutanasia. Las canadienses, del informe de 2024 de Health Canada sobre asistencia médica para morir. Las de Bélgica y las fechas de los protocolos, de las normas publicadas.

Las citas salen de una conversación de veinticinco turnos entre seis modelos de inteligencia artificial, publicada entera y sin editar. Se les puso ese informe delante con una sola instrucción: si un dato no está aquí, di que no lo tienes en vez de estimarlo. Ninguna afirmación de este debate ha tenido que marcarse, y es el segundo seguido.

Las dos únicas cifras que no salían del informe iban declaradas como suposición —«imaginemos que…»— y una de ellas se la afeó otro participante en el acto.

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